¿Con qué plataformas nos integramos?
Con prácticamente cualquiera que ofrezca una API. Estas son las que más se repiten en nuestros proyectos.
Stripe, Redsys, PayPal y Bizum para cobrar en tu tienda online, en reservas o en suscripciones.
Mapas, calendario y reseñas. Las reseñas de Google que ves en nuestra propia web llegan a través de una API nuestra.
Instagram, YouTube o Spotify para mostrar tu contenido en la web sin copiarlo a mano.
Mailchimp para tus listas de correo y OpenAI cuando tiene sentido añadir IA a un proceso.
El ERP, el CRM o el programa de facturación que ya usas. Es el caso típico de una aplicación de gestión a medida.
Servicios de Azure y AWS para almacenamiento, colas o envío de correo cuando el proyecto lo pide.
Si el proveedor que usas no está en la lista, no pasa nada: lo que importa es que tenga una API documentada. Lo revisamos antes de presupuestar y te decimos qué se puede hacer y qué no.
Cómo hacemos una integración segura
Una integración es una puerta entre dos sistemas. Por eso la tratamos como cualquier otro acceso a tus datos.
- Claves entre servidores, nunca en el navegador. La conexión con el proveedor la hace nuestro servidor, con credenciales de servicio a servicio. El navegador de tus visitantes nunca ve esas claves.
- Secretos en un almacén de claves. Las claves no se escriben en el código ni viajan en un email: se guardan en un almacén de secretos (un key vault) y la aplicación las lee al arrancar. Así se pueden cambiar sin tocar el código.
- Una clave para cada cosa, con lo justo. Cada integración tiene su propia credencial y solo los permisos que necesita. Si alguna vez hay que revocarla, el resto sigue funcionando.
- Listas blancas de IPs. Cuando el proveedor lo permite, solo se aceptan conexiones desde las direcciones conocidas. Una clave robada no sirve de nada desde otro sitio.
- Límite de peticiones. Limitamos cuántas peticiones se aceptan por minuto (rate limiting). Frena abusos y ataques de fuerza bruta antes de que lleguen a tus datos, y también evita que un error nuestro sature al proveedor.
- Todo cifrado. Las comunicaciones van siempre por HTTPS.
La seguridad de una integración también depende de dónde se ejecuta. Lo contamos en qué debe tener un hosting seguro.
Y si otra plataforma necesita conectarse a tu sistema
También funciona al revés: un proveedor, un cliente o un socio que quiere leer o enviar datos a tu aplicación.
Para eso desarrollamos una API propia con su documentación en OpenAPI (Swagger): una página donde el equipo técnico de la otra parte ve qué puede pedir, con qué datos y qué recibirá, y puede probarlo sin tener que preguntarnos cada detalle. Cada plataforma que se conecta recibe su propia credencial, con sus permisos y sus límites, y se le puede retirar el acceso en cualquier momento sin afectar a las demás.
Entornos de pruebas aislados
Ninguna integración se estrena directamente con tus datos reales.
Montamos un entorno de pruebas aislado, separado del de producción, con datos de prueba y con las credenciales de prueba del proveedor cuando las ofrece (las pasarelas de pago, por ejemplo, permiten simular cobros sin mover dinero). Ahí probamos nosotros, pruebas tú y, si hace falta, prueba la otra empresa contra tu API. Cuando todo funciona, se pasa a producción.
Cómo se presupuesta una integración
Como el resto de nuestros proyectos: con precio cerrado.
Antes de dar un precio revisamos la documentación del proveedor y te preguntamos qué datos tienen que ir y venir, y cada cuánto. Con eso sabemos si es una conexión sencilla o un proyecto más grande, y te lo decimos. Puede ir dentro de una web o una aplicación a medida nueva, o añadirse a una que ya tienes con nosotros dentro del mantenimiento web.



